Archivos por Agosto, 2009

Dragon Ball… dos palabras que me hacen feliz

Cuando me invitaron a escribir en ojoscuadrados (en realidad yo mismo me invité) lo primero que se me ocurrió fue escribir sobre Dragon Ball, serie de la cual me considero fan y de la que incluso me haría un tatuaje.

Lloré, digo, se me entró un mugre al ojo, cuando ví esto

Si la memoria no me falla… la primera vez que ví Dragon Ball fue una tarde de 1997 en el canal uno y el capítulo se llamaba “Dragón mágico” (cortesía del tipo que, según Liniers, traduce los nombres de series y películas). Luego gracias a la perubólica se pudo disfrutar por América t.v que acostumbraba reiniciar las series a mitad de temporada y uno quedaba “viendo un chispero”. Posteriormente el Canal 5 (México) comenzó a transmitir los episodios nuevos, pero lamentablemente Telebelén, la parabólica de la unidad no tenía ese canal, así que la solución tecnológica del momento fue el VHS.

Un amigo del colegio grababa los episodios y el sábado me los entregaba. En ese momento era la persona más feliz del mundo y aunque durante la semana no era parte de las conversaciones sobre Dragon Ball, el fin de semana me desatrasaba de todo.

Las cortinillas no fueron vistas mucho tiempo, marcaban el comienzo y el fin de los comerciales

Dragon Ball es un manga (cómic japonés) creado por Akira Toriyama a finales de los ochenta.

La historia comienza cuando Goku llega a la tierra en una nave espacial y es adoptado por su “abuelo” Son-Gohan, de quien hereda la esfera de 4 estrellas (Toriyama confiesa ser fan de Superman y para esto se vió claramente inspirado en él).

Primer episodio de Dragon Ball

Al inicio Bulma y Goku van a buscar las siete esferas del dragón, con las cuales es posible pedir un deseo a Shen long. Goku era un niño inocente y karateca con cola de mono, que no iba al colegio y cuando veía la luna llena se transformaba en mono gigante. Bulma era una adolescente aventurera y malcriada que cambiaba de peinado cada episodio y tenía unas geniales cápsulas (Capsule Corp) de las cuales salía de todo, y además estaba buena.

Esta canción marcaba el comienzo del fin, era cortada abruptamente y pocas veces la daban completa

En el universo Dragon Ball, además de los vehículos y los escenarios, lo mejor era la galería de personajes: una pandilla liderada por un conejo, un cerdo pervertido que podía convertirse en varios objetos, un temible ladrón con pavor a las chicas, un pequeño villano y su asistente un cobarde zorro, una mujer que cuando estornudaba se volvía rubia y de la nada sacaba una ametralladora, un perro azul con bigote que era el alcalde de la ciudad en la cual había ciudadanos con todas las características posibles: aliens, dinosaurios, lobos, perros, gatos, aves y robots, quienes miraban con extrañeza a Goku por tener una cola de mono.

Mi favorito era el Maestro Roshi, el hombre más fuerte de la tierra, un anciano con camisa hawaiana, gafas de sol y un caparazón en su espalda, sangraba por la nariz cuando se excitaba, poseía una gran colección de revistas para adultos, veía programas de aeróbicos en la tele y era golpeado por Bulma cada vez que intentaba hacerle una propuesta indecente.

Dragon Ball era la perfecta combinación de humor y acción. Toriyama finalizaba una dramática escena en la que el futuro de la tierra estaba en peligro… con la ropa interior de Bulma.

Finalmente y luego de darse golpes con todo el mundo, y salvar a la tierra en varias ocasiones… Goku termina casándose, final de telenovela.

Luego vino Dragon Ball Z (Toriyama confiesa que no hay ninguna razón para que se escogiera la letra Z, pudo ser cualquiera). En esta serie Gokú tenía un hijo ñoño y sus antiguos enemigos eran sus amigos, luego todo cambió, para bien… Resumiendo un poco, se mantiene la constante del supervillano que quiere conquistar el mundo, se transforma y se hace más fuerte, mata a Krillin (?) y luego es derrotado.

Opening de Dragon Ball Z

La historia era cautivadora y me la vi toda, era más acción y menos humor (los personajes graciosos aparecen cada vez menos) aunque hay buenos momentos como la coreografía de las fuerzas especiales Gyiniu (no encontré el video) o las apariciones de Mr. Satán.

Las peleas eran brutales y la historia aunque se alargaba y se alargaba hacía que esperaras cada episodio con desespero. Finalmente Goku hizo una supergenkidama y salvó el universo.

Dragon Ball GT fue decepcionante, los dibujos y la calidad de la animación eran muy buenos, pero el estilo Toriyama brillaba por su ausencia (la serie no estaba basada en ningún manga, fue creada sólo para la televisión). Confieso que me vi algunos episodios, pero los personajes reciclados eran ridículos, la historia muy  floja y por más emocionante que pareciera ver a Goku en su cuarta transformación, no me llamó la atención.

Sobre la película no haré ningún comentario porque se me iría todo el post en insultos.

Concluyendo, se puede decir que fueron cientos de horas las que dediqué a esta genialidad del señor Akira Toriyama, y si pudiera lo haría de nuevo…

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La vida en HD (noticias e inspiración)

Quizá por que hacíamos las cosas divirtiéndonos, un día las personas de DirecTV se nos acercaron y nos propusieron hacer algo juntos. De ahí surgió La Vida en HD, una iniciativa para elegir un blogger que quisiera pasársela bien contándonos sobre Televisión en High Definition, testeando lo último en tecnología y productos relacionados. Solo faltaba encontrar al blogger, a alguien que nos hiciera reír, que fuera buena onda y que se la sollara como todos los que escriben y comentan en Ojoscuadrados (porque www.lavidaenhd.com se pensó también para que fuera un espacio para todos).

Para elegirlo o elegirla, propusimos un concurso donde pudiera demostrarnos su pasión por el entretenimiento y la tecnología haciendo un post sobre el tema y mandando un videito que demostrara su creatividad visual. Fue aquí donde el concurso funcionó pero no en todos los aspectos: la gente se registró, navegó, votó, pero no se presentaron los videos que queríamos y por eso que decidimos ampliar el plazo del concurso, para que las personas interesadas tuvieran aún más tiempo de hacer algo bacano, sencillo, sobre todo creativo , donde lo importante era la idea, porque de eso se trata, de un video que NO requiera de demasiados recursos, de no complicarse con la súper iluminación, la súper edición, el vestuario y cosas así, sino de tener una idea inteligente y creativa: y así ganarse el premio que aparte es la locura china (un TV High Definition de 42 pulgadas, de esos que lo dejan a uno boquiabierto, y una suscripción a DirecTV HD por un año de esas que uno no quiere que se acaben nunca… A ver, para ponerlo en términos económicos, el premio asciende a unos 7 millones de pesos, más o menos, simplemente por hacer 1 video, 1 post inicial y bloggear 2 veces a la semana durante 6 meses, algo así como recibir un sueldo de 1.150.000 durante 6 meses simplemente por hacer algo que a uno le gusta).

Ok… lo concreto es que se amplió un mes el plazo del concurso y que queremos que participen y se lleven el premio (nos encantaría llevárnoslo a nosotros, pero las bases del concurso fueron creadas en nuestra contra: “Federico Ruiz y Francisco Cárdenas son jurados”. Ahora para la inspiración, les dejamos algunos de los post más recientes escritos por invitados en OjosCuadrados (son post siempre honestos, que dejan algo divertido, que saben de lo que hablan), así como algunos videos sencillos y creativos que cualquiera hubiera podido hacer metiéndole un poquito de dedicación al asunto (aclarando que es bienvenida cualquier técnica o formato, siempre y cuando el video sea realmente de tu autoría y creado para www.lavidaenhd.com).

Ahora los videos… Como se ve, la recursividad es importante: más que hacer un video complejo, se busca algo inteligente y creativo que no requiera de demasiados recursos. Como ésto, veamos:

Una simple idea, puro terror y un final cruel, gracias a la FuryTV

Otro video de “cero presupuesto”, “cámara en mano”, “plano secuencia” y un único “actor natural” , que además tiene un buen truquito para quien lo necesite

Pachito en el Top de su fama, saliendo en CNN felicitando al golfista argentino ganador del Masters de Augusta (se advierte que las risas no son grabadas)

Finalizamos con un video hecho en 3 horas, para todos los que en algún momento la hemos pasado mal

Videos divertidos, creativos, etc, hay MILLONES… Aquí simplemente pusimos unos ejemplitos agradeciéndoles la difusión que puedan hacer e invitándolos a que nos envíen otros videitos y posts que puedan servir de inspiración, que aquí los enlazamos.

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Ojos cuadrados de puro melodrama

O tal vez debería decir: corazón cuadrado. Tengo el ligero pálpito de que nuestra generación ha construido su discurso amoroso sobre el que nos presentan el cine y la televisión. Hacemos las veces de guionistas de nuestra propia realidad amorosa, imaginando puestas en escena, tramas elaboradas, disolvencias, cámaras lentas, bandas sonoras y desenlaces sorpresivos. Está bien, de pronto solo yo lo hago porque soy tremendamente novelera. Es que hice un máster:

Lavada de cerebro: las bases del melodrama insertadas en la infancia
Tengo ligeros flashes de la lágrima de José Miel que duraba minutos en su ojo antes de resbalar por su mejilla, adoraba a Los Pitufos, Thundercats y Los Súperamigos, pero mi mayor recuerdo de lo que veía en TV de niña es un programa llamado Jem y The Holograms. Nada más miren el cabezote para que vean que tiene todos los ingredientes clásicos de una novela: una protagonista que hacía empatía con el público, la lucha entre el bien y el mal, un secreto, una herencia y, claro, romance. Mis amigas imaginarias de la infancia eran The Holograms (nótese la falta de ironía).

Imagen de previsualización de YouTube

Jem en realidad se llamaba Jerrica y esa doble ere en su nombre (como Farrah) hacía que me identificara con ella.

Si alguien quiere ver la serie desde el primer capítulo, le dejo el enlace. Hay varios episodios.

Eso era los sábados, pero entre semana casi me empaqué la historia de la telenovela mexicana y/o venezolana. Por mis ojitos preadolescentes pasaron Los Ricos También Lloran, Colorina, Quinceañera, Cristal, Leonela, Topacio… en fin, o mejor, sin fin. Crecí con televisión en mi cuarto de hija única y tuve tiempo para ver todas las novelas que veían los “grandes”. Pero no todo fue material extranjero, a los colombianos también se nos da bien el melodrama y afortunadamente a mí me tocó la era sin televisión por cable con, todavía, buenos escritores. Recuerdo mucho Escalona, Sangre de Lobos, Señora Isabel, Sueños y Espejos. También vi Café, claro. Y la volví a ver. Y la volví a ver. Y ahora la veo de vez en cuando.

Melodrama enlatado con etiqueta de “Libertad Sexual”
Yo ya era una mujer adulta cuando me atropelló, digo, me topé con Ally McBeal. Ni Kevin Arnold, de Los Años Maravillosos, con su voz en off y su claro olfato para ficcionar la realidad me había preparado para presenciar lo que traía esa serie: si Ally se sentía “trágame, tierra”, efectivamente el sofá en el que estaba sentada se la tragaba.

Ally-McBeal-tv-07

Ah, sí, un día también se quedó atascada allí

Yo por las noches cantaba (rezaba) la letra de la canción del cabezote, soñando con, algún día, encontrar el camino a casa (y así fue). Estos efectos especiales, sumados al trauma del ex novio de infancia y la increíble música de todas sus temporadas, hicieron de Ally McBeal la novela tonta para adultas-con-mentalidad-adolescente por excelencia… antes de que llegara Sex and the City, claro. Oh, esperen, Carrie Bradshaw, la protagonista de Sex and the City también vive enamorada del eterno ex novio. Así es, no avanzamos mucho en eso. Pero algo tenían en común estas dos series: sexo. Mientras llegaba el tan anhelado príncipe azul (que ya saben que no existe, ¿cierto?) este par de chicas, esta docena de chicas, tiraban como locas (como tiran todas, ¿es que acaso una MUJER no se puede divertiiiiirrrrrr?).

Pero como Barranquilla no es Nueva York, sino más bien un pueblito tipo Capeside, pues también veía Dawson’s Creek. Romance, sueños de ser cineasta, sueños de largarse del pueblo para siempre, ¡ah! me identificaba totalmente. Cómo pude soportar por tantos años a Katie Holmes es un misterio. No, ya sé, fue gracias a Joshua Jackson. ¿Cómo iba yo a poder resistirme a este drama adolescente si el daño ya estaba hecho desde una década antes gracias a Clase de Beverly Hills (Beverly Hills, 90210)? Creo que esa serie la vimos todos, pero pocos hasta el final. Bueno, yo la vi hasta el último episodio, cuando ya no había virginidades que perder y todos los drogadictos estaban rehabilitados.

Beverly-Hills-90210

Clase de Beverly Hills o todos con todos

Actualmente veo tres telenovelones: Desperate Houseviwes, que es algo así como “la ciencia ficción de las series melodramáticas”; Grey’s Anatomy, que la escriben a los trancazos pero sus finales de temporada son tan buenos (como el que acabamos de ver) que uno perdona todas las divagaciones en mitad de temporada; y Brothers and Sisters, de la que no hay nada más que decir excepto que es una novela en toda regla, nadie viaja en el tiempo, nadie se teletransporta, nadie mata a nadie, pero es eficaz: la madre Sally Field (la súper, súper actriz) + la hija Calista Flockhart (oh, mi querida Ally McBeal) = Drama.

El melodrama está por todos lados, no se descuiden

Sólo me resta cerrar este post contándoles que eso no es todo el melodrama que he visto en la vida, pero que aún no me canso. Cómo olvidar a Buffy y Ángel o Buffy y Spike, cómo pasar por alto las muchas temporadas esperando que Mulder y Scully se dieran un beso, cómo negar que en medio de tantas risas de los Friends también hubo espacio para una lagrimita, cómo pasar por alto a Carol y Doug o Luka y Abby que me mantuvieron 15 temporadas en la misma sala de emergencias, cómo no preguntarse qué pasará con Jack, Kate, Juliet y Sawyer si llegan a otro espacio-tiempo, cómo no fantasear (alucinar) con que Greg House se acueste con Cuddy, cómo no esperar que mi amado Pacey de siempre, ahora convertido en Peter, sienta algo romántico por Olivia Dunham.

Porque finalmente, todos tenemos nuestro corazoncito y algo de melodrama escondemos en él.

Háganme un favor y vean este video del final de Los Años Maravillosos, para que lloren y honren este post.

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“Crecer sucede en un latido. Un día estás en pañales y al día siguiente te vas. Pero los recuerdos de la niñez permanecen contigo todo el camino. Recuerdo un lugar, un suburbio, una casa, una casa como muchas casas, un patio como muchos otros patios, y una calle como muchas otras calles. Pero lo curioso es que, después de todos estos años, aún lo recuerdo, maravillado”. K.A.

La definición de melodrama, por si las moscas. Y de patético.

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Las muertes ajenas, las muertes propias y la televisión al lado

Manuel Mejía Vallejo escribió en 1979 una desgarradora novela que contaba una particular práctica (que se mantiene actualmente) de una porción de esta podrida sociedad colombiana: vivir de “Las muertes ajenas”, vivir de reclamar cuerpos NN en medicina legal para salir a la calle con el cadáver y pedir dinero para poder darle sepultura. Mentira, recogían plata y se deshacían del cuerpo cuando ya no podían utilizarlo más (obvia aclaración). Años después, en 1988 y en el horario estelar de las diez de la noche, Punch Televisión decidió dar rienda audiovisual a esos sobrecogedores textos del escritor antioqueño. Una novela de televisión que nos montaba e la película de una problemática social desconocida por muchos. Personajes que fueron la risa de muhos como el particular “Pata e’palo” sabiamente interpretado por … Yo tenía poco más de doce años y me “trasnochaba” para ver esas imágenes que por obviedad me sorprendían.
Nuestras generaciones han crecido con la muerte rondando por todos lados. Somos protagonistas de novelas de la vida real. Somos maestros de la ilusión porque tenemos una capacidad de rendición ante el olvido como casi ninguna otra sociedad la tiene. O por lo menos sociedades cercanas todavía se sorprenden con las muertes de barrio, las de la vida real. Vivimos con la muerte rondando en las noticias, en los periódicos, en el día a día. Nuestra cultura violenta nos ha hecho replicar modelos televisivos de culturas extranjeras, aplicandolos a contextos de barrio, de casa. Pero es la hora que después de 50 años de historia violenta y después de 50 años de televisión nacional, no tenemos el juicio para separar realidades extranjeras de realidades nacionales. Por eso el reencauche, por eso la figura del “formato televisivo” pega especialmente en Colombia y no en otos países del continente. Reciclamos todo lo ajeno y nos jactamos de adaptarlo camaleónicamente.
El viernes 18 de agosto de 1989, después de la serie (violenta) “Los Magníficos” se emitía una serie que cautivó la teleaudiencia nacional por cuenta de su “cruda” realidad: “Amar y vivir” http://es.wikipedia.org/wiki/Amar_y_vivir, dirigida por Carlos Duplat y protagonizada por María Fernanda Martínez, Luis Eduardo Motoa (antes de convertirse en Carlos Alberto) y Waldo Urrego el famoso “Cuéllar”. En la mitad de un importante episodio la programación se paralizó por cuenta de la noticia que hoy, 20 años después sigue rondandonos la cabeza: el atentado y posterior muerte de Luis Carlos Galán http://galanvive.com/. Yo estaba con mamá y papá. Mis hermanos como eran más grandecitos andaban de parranda o en otros menesteres que no son del caso. Recuerdo a mi padre llorando porque su gran caudillo se hallaba a un par de cuadras, en el hospital Kennedy de Bogotá. Terminó el especial de noticias y de inmediato dijo “Voy a acompañar a Galán”. Yo le preguntaba (estúpidamente) “¿pero no estamos viendo Amar y Vivir?”. Con su especial tono me dijo: “no mijo, esto es de verdad”. Lo que salía en televisión era real y era ficción pero resumían lo mismo, la muerte. Eran dos “producciones” que se desarrollaban de manera paralela, pero al final, independiente de qué clase social, nivel de educación o corriente ideológica fueras, perdías. A Galán lo mataron el msimo día que veíamos una serie colombiana en la que colombianos se mataban, y todo lo vimos y vivimos a través de la televisión. Esas eran muertes cercanas, muertes propias y muertes ajenas también.
“Amar y vivir” (fue lo único que encontré :S)
La televisión y la prensa del medio se han encargado de relatarnos de primera mano todos y cada uno de los acontecimientos violentos que se han dado en este país en estos siguientes 20 años. Bajo el gobierno de Barco y el tema de Pablo Escobar nos acostumbramos a tener especiales de noticias y cubrimientos periodísticos en televisión cada pocos días. Eran siempre noticias malas, era la violencia malvada de un país que se seguía consumiendo en su insensatez. Pasaban otra cosa, pero era la muerte lo que más vendía.
Los últimos dez años poco ha cambiado, o mejor, sí ha cambiado algo: la profesionalización de nuestros realizadores, el nivel que llaman. Ahora tenemos las mismas historias de hace 20 años pero con mejor técnica y producción. Ya contamos con profesionales capaces de regalarnos las mismas historias de muerte, pero con calidad de alta definición y con efectos especiales. Y claro, ya contamos con canales privados que destinan cantidades exageradas de presupuesto para sacar hstorias de muerte tipo exportación o que en su defecto se puedan vender en paquete DVD unos meses después de su emisión, o por qué no sacarle versión cinematográfica como pasó precisamente con “Amar y vivir”.
Ahora RCN anuncia “El capo” y caracol anuncia otra con Amparo Grisales. Lo mismo: muerte, violencia y ¿realidad?. Y obvio, van a cautivar a la teleaudiencia. Ciclos dementes sin fin. Pero, realmente ¿Esta es Colombia? Me lo he preguntado en ese blog una y otra vez. Y todo sigue igual o peor. La televisión comercial colombia sigue apestando. O por lo menos, la que nos quieren meter por los ojos.
No me gusta la muerte, no me gusta la muerte violenta, no me gustan las muertes ajenas o propias, no me gustan los medios que triunfan a partir de la pornoviolencia, no me gustan las historias donde la violencia es el argumento para mostrar país, no me gustan las crónicas de periodistas o documentalistas que se ufanan de mostrar la realidad. Yo no las veo. Por fortuna tengo otras opciones, pero ¿y los que no?. Yo no quiero ver a Sofía y su generación en medio de una sociedad sumida en la cultura de la muerte. No se trata de no querer ver la realidad, se trata de querer ver otras realidades: las realidades ajenas, las realidades propias y que la televisión al lado no me diga que tienen que ver con la muerte.

El viernes 18 de agosto de 1989, después de “Los Magníficos” presentaban una serie que cautivó la teleaudiencia nacional por cuenta de su “cruda” realidad melodramática: “Amar y vivir“, dirigida por Carlos Duplat y protagonizada por María Fernanda Martínez, Luis Eduardo Motoa (antes de convertirse en Carlos Alberto) y Waldo Urrego como “Cuéllar”. En la mitad de un importante episodio la programación se paralizó por cuenta de la noticia que hoy, 20 años después sigue rondandonos la cabeza: el atentado y posterior muerte de Luis Carlos Galán. Yo estaba con mamá y papá. Mis hermanos como eran más grandecitos andaban de parranda o en otros menesteres que no son del caso. Recuerdo a mi padre llorando porque su gran caudillo se hallaba a un par de cuadras, en el hospital Kennedy de Bogotá. Terminó el especial de noticias y de inmediato dijo “Voy a acompañar a Galán”. Yo (estúpidamentele preguntaba “¿pero no estamos viendo Amar y Vivir?”. Con su especial tono me dijo: “no mijo, esto es de verdad“. Lo que salía en televisión era real y era ficción pero resumían lo mismo, la muerte. Eran dos “producciones” que se desarrollaban de manera paralela, pero independiente de qué clase social, nivel de educación o corriente ideológica fueras, siempre perdías. A Galán lo mataron el mismo día que veíamos una serie colombiana en la que colombianos se mataban, y todo lo vimos y vivimos a través de la televisión. Esas eran muertes cercanas, muertes propias y muertes ajenas también.

“Amar y vivir” (fue lo único que encontré :S)

Cuando las muertes son propias y la televisión nos las cuenta

Manuel Mejía Vallejo escribió en 1979 una desgarradora novela que contaba una particular práctica (que seguro se mantiene) de una porción de esta podrida sociedad colombiana: vivir de “Las muertes ajenas“, vivir de reclamar cuerpos NN en medicina legal para salir a la calle con el cadáver a pedir dinero para poder darle sepultura. Mentira, recogían plata y se deshacían del cuerpo cuando ya no podían utilizarlo más (obvia aclaración). Años después, en 1988 y en el horario estelar de las diez de la noche, Punch Televisión decidió dar rienda audiovisual a esos sobrecogedores textos del escritor antioqueño. Una novela de televisión que nos montaba en la película de una problemática social desconocida por muchos. Personajes que fueron la risa y tema de colegio al otro día como “Pata e’palo“. Allí actuaban Luis Fernando Múnera, Sebastian Ospina, Alejandra Borrero y German Rojas … Yo tenía poco más de doce años y me “trasnochaba” para ver esas imágenes que por obviedad me sorprendían. Eran las ficciones de la pantalla que hablaban de muertes que no dolían porque las sentía muy lejanas, muy ajenas, muy de televisión.

Nuestras generaciones han crecido con la muerte rondando por todos lados. Somos protagonistas de novelas de la vida real. Somos maestros de la ilusión porque tenemos una capacidad de rendición ante el olvido como casi ninguna otra sociedad la tiene. O por lo menos sociedades cercanas todavía se sorprenden con las muertes de barrio, las de la vida real. Vivimos con la muerte rondando en las noticias, en los periódicos, en el día a día. Nuestra cultura violenta nos ha hecho replicar modelos televisivos de culturas extranjeras, aplicandolos a contextos de barrio, de casa. Pero es la hora que después de 50 años de historia violenta y después de 50 años de televisión nacional, no tenemos el juicio para separar realidades extranjeras de realidades nacionales. Por eso el reencauche y por eso la figura del “formato” televisivo pega especialmente en Colombia y no en otros países del continente. Reciclamos todo lo ajeno y nos jactamos de adaptarlo camaleónicamente.

Las muertes ajenas, las muertes propias y la televisión al lado

Foto Federico Ruiz

La televisión y la prensa del medio se ha encargado de relatarnos de primera mano todos y cada uno de los acontecimientos violentos que se han dado en este país en estos siguientes 20 años después de Galán. Bajo el gobierno de Virgilio Barco y el tema de Pablo Escobar nos acostumbramos a tener especiales de noticias y cubrimientos periodísticos en televisión cada pocos días. Eran siempre noticias malas, era la aterradora violencia de un país que se seguía consumiendo en su insensatez. Podían hablar de otros temas, pero era la muerte lo que más vendía y “entrenenía”.

En los últimos diez años poco ha cambiado, o mejor, sí ha cambiado algo: la profesionalización de nuestros realizadores, el nivel que llaman. Ahora tenemos las mismas historias de hace 20 años pero con mejor técnica y producción. Ya contamos con profesionales capaces de regalarnos las mismas historias de muerte, pero con calidad de alta definición y con efectos especiales. Y claro, ya contamos con canales privados que destinan cantidades exageradas de presupuesto para sacar hstorias de muerte tipo exportación o que en su defecto se puedan vender en paquete DVD unos meses después de su emisión, o por qué no, sacarle versión cinematográfica como pasó precisamente con “Amar y vivir“.

Ahora RCN anuncia “El capo” y caracol anuncia otra con Amparo Grisales. Lo mismo: muerte, violencia y ¿realidad?. Y obvio, van a cautivar a la teleaudiencia. Ciclos dementes sin fin. Pero, realmente ¿Esta es Colombia? Me lo he preguntado en ese blog una y otra vez. Y todo sigue igual o peor. La televisión comercial de Colombia sigue apestando. O por lo menos, la que nos quieren meter por los ojos.

No me gusta la muerte, no me gusta la muerte violenta, no me gustan las muertes ajenas o propias, no me gustan los medios que triunfan a partir de la pornoviolencia, no me gustan las historias donde la violencia es el argumento para mostrar país, no me gustan las crónicas de periodistas o documentalistas que se ufanan de mostrar la realidad. Yo no las veo. Por fortuna tengo otras opciones, pero, ¿y los que no?. Yo no quiero ver a Sofía y los de su generación (primos suyos, hermanitos, hijos) en medio de una sociedad sumida en la cultura de la muerte.

No se trata de no querer ver la realidad, se trata de querer ver otras realidades: las realidades ajenas, las realidades propias y que la televisión no me diga que sólo tienen que ver con la muerte.

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Control Plus de Directv (la vida mejora, aunque aún no derrotamos a la mugre)

Vida moderna, siempre tanto por hacer y para ver, siempre tan poco tiempo, vida moderna, atravesada por la tecnología y la publicidad así como por sus promesas incumplidas: seguimos sin “derrotar la mugre”, tenemos cada vez menos “tiempo para disfrutar”… y así entre esas promesas pendientes, recuerdo una muy vieja de hace unos 10 años ya, la llamada “convergencia digital” según la cual nuestros celulares iban a comunicarse con los taxímetros y nuestra nevera iba a chatear con la caja registradora de la tienda… Quizá es que la vida moderna se viva sólo en Japón y que aquí apenas hayamos comenzado el camino, porque por fin ahora se están viendo algunos hechos que no es que vayan a cambiar nuestras vidas pero que son un principio interesante. Sobre eso quiero compartir mi punto de vista, específicamente de la convergencia digital que brinda el Control Plus de Directv, un aparato del cual intentaré hacer una especie de test imparcial… Y lógico, ya me imagino a muchos riéndose y pensando que yo soy un simple Fanboy de Directv… A ellos que usualmente son mis amigos les recuerdo algo: si soy fanboy, pero no vendo fácil mi alma. Ya aclarado esto, simplemente comencemos contando qué es el tal Control Plus y cómo funciona, qué tiene de bueno y en qué facilita la vida, qué tiene de malo, si lo recomendaría o no.

En palabras sencillas, qué es el tal Control Plus
El Control Plus es poder programar grabaciones usando el Internet o el celular para ingresar a la parrilla de programación de Directv. Estas grabaciones se almacenan en el decodificador y luego pueden ser vistas cuando uno llegue a la casa. Esta herramienta es un servicio adicional y gratuito para quienes tienen Directv Plus o Directv Plus HD.

Qué tiene de bueno (en qué facilita la vida)
Poder grabar cuando no estamos en casa es un desvare absoluto y una magnífica opción para manejar nuestro tiempo: así, aunque estemos en la oficina, en la fila del banco, esperando a alguien, podemos programar fácilmente lo que queramos para luego verlo al llegar a casa, no cuando la televisión quiera sino cuando nosotros queramos. También pienso que esta es una opción genial para las emergencias, cuando a uno se le había olvidado programar algo o para cuando ocurre algo extraordinario que merece la pena ser grabado… Otra cosa que tiene buena es que uno pasa cada vez menos tiempo haciendo zapping, viendo haber que encuentra de bueno… Uno simplemente programa lo que quiere grabar y lo ve sin perder tiempo, sin ver programas absurdos, pudiéndose saltar la publicidad, etc…

Cómo se usa el Control Plus
Como había comentado, hay dos formas de usarlo: por internet y por el celular. Por Internet es absolutamente fácil. Donde tuve problemas fue ingresando por el celular. Veamos:

1. Buscar los programas que te interesan usando tu computadora (http://www.directv.com.co/programacion/guia-de-programacion) o tu celular (http://m.directvla.com). (Ok, aquí me encontré Stranger than Fiction… y el sistema me da la opción de grabarla, ok).

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2. Ingresar tu usuario y tu clave aquí (Yo por ejemplo no me sabía mis datos y llamé al 018000 11 77 30 que es la línea de atención al cliente de Directv y allá me colaboraron de una).

3. Dar clic para grabarlo (esto tiene 2 opciones: grabar solo si no hay otra grabación programada para esa misma hora, o grabarlo con prioridad no importa que a esa hora hubiera programadas otras grabaciones).

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(Elijo mi decodificador y defino la prioridad de grabación… Aquí abajito se ve como elijo “Grabar sobre cualquier otro pedido de grabación a la misma hora”).

Y listo. Aquí ya quedó programado… Así se ve en el televisor y pues al volver a casa, ya estará el programa o la película para verla…

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Sobre la opción de probarlo con el celular, realmente tuve problemas porque cuando hice el intento parecía estar caído el servidor… Igualmente tengo que reconocer que mi celular no es que sea la locura china, entonces si alguien se anima a hacerlo y nos pone aquí el Review, le agradecería realmente mucho.

Qué tiene de malo (en qué podrían mejorar)
El único inconveniente que le veo es el de la Búsqueda de programas, que es un inconveniente real pero supongo que será solucionable

1. Por un lado porque las categorías que brindan no son suficientes ni corresponden en su totalidad con el grid de programación. Me refiero a ésto:

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Comparado con ésto:

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2. Y por el otro, la búsqueda por nombre no te permite dar clic en el programa encontrado para así poner a grabarlo… Un error que a mi juicio es casi inadmisible:

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3. Finalmente, la gente que No tiene Directv Plus o Directv Plus HD, pues no pueden usar este servicio… paila para muchos, pero bueno… la opción sería hacerle un update a su servicio…

Lo recomendaría si o no
El Control Plus me parece una buena opción para los que trabajan en oficinas, para los que no están siempre en casa o para los que como yo no queremos pasar tiempo haciendo zapping sino viendo cosas que nos interesan. De esta herramienta también me parece interesante el hecho de que sea un paso real hacia la convergencia digital, para ayudarnos así a quienes consideramos el tiempo como un recurso valioso. Ese fue el review. Espero que haya sido útil y pues trataré de responder las dudas que hayan surgido… Finalmente, agregar que quizá sigamos perdiendo la lucha contra la mugre, pero a darnos más tiempo para divertirnos, eso sí seguro!

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(El Smithsonian Institute y la publicidad de jabones: casi dos siglos sin derrotar la mugre).

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¿soy un bicho raro por no tener televisor?

Yo no veo televisión porque no tengo televisor, o viceversa. Mi alejamiento de la televisión desde hace ya muchos años me ha acarreado no pocas burlas y  cierta clase de aislamiento social. Porque yo nunca vi Los Simpson más que accidentalmente, porque solo vi, obligada por mi hermano mayor un capítulo de Los Caballeros del Zodiaco, otro de Dragon Ball-Z en el que Gokú hace la “triple jenkidama mortal”, porque sólo  ví 3 o 4 capítulos de South Park por llevarle la idea a un novio, porque tuve noticias de muchas series apestosas como Súper Campeones porque no había nadie, nadie que no hablara de ellas.  Entonces cuando hablan de TV a mi me toca callarme, o decir:  ah no, es que yo no tengo TV, mientras que amigos y conocidos se preguntan atónitos que hice en los 90’s mientras tantas cosas fantásticas pasaban en la TV, y en su fuero interno piensan, vé que mujé tan amargada. Pues fue la época de la aparición de las parabólicas, un “privilegio” que antes de la masificación del servicio estaba reservado a muy pocos, y de las que sólo era frecuente observar en barrios bogotanos de gente muy pero muy platuda. Luego el privilegio de tener 70 canales y aún así sentir que no había nada interesante que ver se “democratizó”.

bicho raro

Suelo responder a estas burlas –orgullosamente- diciendo que los 90’s fueron los dorados años en que descubrí las cosas que chicas y chicos podían hacer juntos, lo que me mantuvo felizmente alejada de las pantallas durante mucho tiempo.  Pero si, claro, alguna parte de mi vida infantil transcurrió frente a las pantallas, viendo Plaza Sésamo, las  aventuras de la pequeña Lulú, Los Pitufos, los Barbapapa, las locas carreras de autos, las aventuras de Tom Sawyer, Corazón, La abeja Maya, José Miel y demás cursilerías (lo que explica mi tendencia al drama), y padeciendo mazinger-z , el capitán centella y todos esos programas de niños tontos que le gustaban a mi hermano. Y soñando claro, como todo niño, con poder atrapar a uno de esos pequeños suspiritos azules que muy seguramente debían vivir dentro del TV y que de repente uno podría tener, si se atrevía como yo, a coger un destornillador e intentar abrir la caja mágica. El uso del TV había que rifarlo por horas para que yo viera mis cosas de niña y mi hermano sus cosas de niño. Porque eran otros tiempos, porque no había TV todo el día, porque solo había un TV en casa, y porque estábamos determinados por la existencia de solo 3 canales, el uno, el dos y el 3.   Así de simple.

Así que yo no puedo hablar de mis series favoritas, ni analizar la complejidad sicológica de tal o cual personaje, ni adelantar hipótesis sobre qué es lo que pasa en Lost, ni siquiera rajar o reirme, como mi buen amigo @fritolas con la asquerosa televisión nacional.  A lo sumo atinaré a decir que ya en tiempos de parabólicas y TV por cable algunos programas me gustaban, y si no había NADA MÁS QUE HACER, caían en la lista algunos capítulos de Frasier, Mad about you, Friends y algunas comedias refritas como Cheers y Tres son Multitud o cualquier programa de carácter detectivesco,  Monk, La Ley y el Orden y muchos, muchos de los que están a la orden del día.

Digamos que después de la infancia,  ya en la adolescencia la TV fue el último bastión de mi aburrimiento, el último lugar, la última opción cuando los novios se habían marchado, los amigos andaban felices y ennoviados, y el dolor y la desesperanza anidaban en mi corazón. Entonces yo me embrutecía de televisión, como quien traga sin importar el sabor o la calidad de lo que come, como inyectándome suero para sobrevivir a las largas horas de aburrimiento, que en esas alienantes jornadas se me antojaban muy parecidas  a las crisis existenciales en las que caía Sherlock Holmes cuando no tenía misterio alguno por resolver, y entonces se embrutecía de opio.

En mi caso, esa corta y maravillosa parte de existencia que transcurrió frente a las  pantallas –la infancia- está ligada siempre en mi recuerdo a gratos momento de unión familiar y a muchos hechos de esa realidad nacional que hicieron impronta en mi humanidad, y que más allá de su significado mediático, político o de su influencia en la historia patria, llegaron a mí a través de la caja cuadrada.  Era un nexo con el mundo, con el propio y el exterior, digamos una ventana grandototota, porque a través de ella se me contaba como era el mundo allende mi pequeña ventana, y por lo que muchas veces soñé con un megatelevisor en el que se proyectaran en simultánea todas las vidas humanas posibles, pues me parecía que era maravilloso poder saber que hacía cualquier persona, en cualquier momento. Así como en la adolescencia fue el último bastión de mi aburrimiento, en la infancia la TV fue uno de los principales bastiones de la imaginación, pues como todo niño quería una casa en el árbol como la de Huckberry Finn, y quería poder tomar pastillas de chiquitolina o tener súper poderes como la mujer maravilla (único personaje decente y que merece recordación de los súper amigos y el salón de la justicia u_u).

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El televisor significó muchas cosas en mi mundo infantil, siempre un motivo para permanecer o luchar con mi familia. Significó mucho en la vida y dinámica de las familias, en las que ahorrar para tener un TV decente para ver el mundial de fútbol se convirtió en objetivo central,  y en las que las luchas se intensificaron entre hermanos, madres y padres por el control remoto, por el derecho a ver lo que uno quería y por el derecho a no querer hablar, no querer reír, no querer mirar al lado si se estaba viendo el programa favorito, hasta que los papas o las esposas furiosas tenían que gritar : “se le van a poner esos ojos cuadrados de tanto ver televisiòooon!.

Se castigaba y se castiga  a los niños con la supresión de la señal televisiva,  y ha impuesto tantas rutinas en las vidas humanas que aún hoy en día siguen siendo frecuentes las luchas entre parejas “es que no me pones cuidado cuando ves tv”, o “ves tv todo el día”, “no salimos nunca, siempre vemos TV”,  a lo que el señor contesta “trabajo todo el día, ¿no tengo derecho a ver tv tranquilo un rato?”.

Si, ver la TV se convirtió en un derecho, el derecho a escapar de la realidad para sumergirse en otra no siempre más loable o enternecedora que la propia, simplemente otra. Y en un deber de todo padre:  el deber de proveer a su familia de un aparato decente que a más de ser otro objeto , fue y sigue siendo un marcador de status en la sociedady un elemento como no, de poder,  poder o  no saber, poder o no interpretar esa “realidad” también velada como la de las ventanas de las casas.

Y también fue una forma de aprender muchas cosas, entre ellas a esperar, ya que quienes tuvimos la fortuna o desgracia de ser niños en los 80’s y adolescentes en los 90’s aprendimos a esperar, porque el mundo no estaba a un solo click, ni había torrents para descargar los 400mil capítulos que debieron transcurrir desde que José Miel empezó a buscar a su señora madre hasta encontrarla, padeciendo muchas, muchas penurias . Porque para ver las maravillosas aventuras de Tom Sawyer había que esperar a que fuera la hora en la que se transmitía Tom Sawyer, y desde horas antes se advertía al hermano mayor que viera todas las porquerías que quisiera y que se le daba LO QUE FUERA A CAMBIO , pero que Tom Sawyer era irrenunciable. Aquí una de las imágenes más gratas y emocionantes de mi infancia frente al TV [Tears]

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Cuando mi buen amigo @cinealoido me invitó a escribir en este blog obvié decirle que YO NO VEO TELEVISIÓN -lo siento Pacho :P - , sin embargo él dijo claramente “habla sobre cualquier cosa que te ponga los ojos cuadrados”, son muchas, demasiadas, he aquí algunas de ellas y las que sugerirán al lector que hacía yo mientras el mundo transcurría en las pantallas de TV, una parte del mundo que me perdí y que siempre me suscita la pregunta ¿porque carajos yo no veo televisión?.  Siempre me gustó mucho ver por la ventana y las horas se me iban tejiendo historias sobre lo que pasaba detrás de esas cortinas ¿ es acaso sustancialmente diferente?

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Valga decir como corolario mamerto -infaltable- que aunque siento que me he perdido de muchas cosas y me he ganado muchos abucheos y burlas, creo también haberme mantenido a salvo de no pocos estereotipos detestables muy frecuentes en la TV gringa y que gracias a eso no padezco del por mí denominado síndrome de Ally Mc beal, ni tampoco del de Bridgette Jones. Lo que deja claro que mi conocmiento tampoco es tan básico como para no  poder detectar a mis amigos varones que se creen Dr House, o a las chicas que quieren ser como las tipas de Sex and the City.  Bahh, al diablo con mamerterías, que cada cual sea o se crea lo que le venga en gana, ese es el poder de la mágica caja cuadrada, parte de su encanto, un poder que aunque creemos inherente a su existencia sigue siendo nuestro, no de la caja, ni de quienes la llenan de basura o fantasía. El poder de prender, apagar, cambiar de canal, o simplemente irse  a ver el mundo por la ventana.  Ah si, se informa que la próxima semana compraré un TV , de repente me sigan invitando acá y sería bueno tener algo más entretenido que decir !!!

Me voy con un par de vidios de lo que siempre quise ser gracias a la TV

1. La mujer maravilla (no lo logré aunque me disfracé muchas veces, tantas como pude)

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2. Voyagers (lográndolo, todavía no tengo el ovni, pero las ganas todas :D )

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Posteado por :  Aleyda Rodríguez a.k.a mermelada


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Cabezotes de series para todos los gustos

Los cabezotes o intros con los créditos de la gente más importante que participa de una producción x, se han convertido en verdaderas joyitas audiovisuales.

Cada día las series de TV y programas en general, le dedican más tiempo a lo que antes era un protocolo de presentación. En la historia recuerdo el de “Viaje al centro de la tierra” o el fabuloso accionario de “Los Magníficos“.

Buscando en Youtube me encontré con muchos pero de losque  admiro y gusto, me quedo con este pequeño listadillo que sirve como excusa para recordar algo del programa que en su momento marcó algo en el ojo y en la vida. A ver cuál o cuales se acuerdan ustedes:

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Mazinger
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Soy muy poco dado a las series animadas, pero Mazinger Z si me lo veía todo, todas las tardes, todos los días. No era un robot, era algo más allá tenía vida especial y nos llevó a pensar en esa convivencia de los humanoides ocn andróginos y seres extraterrestres.

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98 episodios en tres temporadas, La Isla de Gilligan nos contaba que un pequeño grupo de personas se fue de paseo en barco, y las tres horas de aventura se convirtieron en las historias de sus vidas. Hasta Marilyn Monroe salió en algún capítulo. Del cabezote memorable la canción de Billy Kaui.

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The sopranos iba a ser emitida inicialmente en la cadena FOX (se alcanzó a realizar un piloto), pero al final esa cadena rechazó el proyecto y lo retomó HBO. Cada capítulo costaba aproximadamente 2 millones de dólares.

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“Más feliz que MacGiver en Homecenter” dicen por ahí. Richar Dean Anderson encantaba por todo lo que lograba hacer con un fósforo y un tapabocas.

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Veinte años al aire y hace poco Los Simpsons cambió su cabezote. Bien ecléctico resulta.

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Desde el 12 de enero de 1966 la serie de televisión Batman protagonizada por Adam West tuvo tanto efecto como el “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” de The Beatles debido a los cambios que introdujo en la narrativa convencional por el uso de colores intensos y sus guiones llenos de doble sentido y planos complicados.

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Mi asesino en serie favorito impactó desde su primer capítulo por su senda presentación y acompañamiento musical a cargo de Rolfe Kent. Acá Dexter nos seduce y recuerda que “Tonight is the Night”. (¡Falta algo más de un mes para el inicio de su cuarta temporada!)

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El discurrir diario de una caravana, historias mitológicas alrededor de la lucha entre dios y el diablo, esa dualidad constante entre el bien y el mal hace parte esencial de Carnivale. El creador Daniel Knauf responde a las críticas con la idea que esta serie fue creada con un buen número de historias que convergen en el hilo argumental principal. Creo que la composición audiovisual y los delicadísimos detalles genialmente animados nos dan la tranqulidad suficiente para entrar en una obra donde la dirección de arte es todo un propósito muy bien logrado.

Técnicamente se reconoce un cabezote como ese espacio audiovisual en el que se hace presentación de la obra que nos disponemos a ver. En él deben estar presentes elementos que representen lo más significativo de su contenido y se debe dar crédito a quienes actúan y producen. Con el correr del tiempo, los cabezotes se han perfeccionado y se convierten por sí solos en objetos de estudio y de culto. No falta el que pregunte que cómo se hacen.

¡Bonus! - Don chinche

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Héctor ulloa y Hernando Casanova en su taller, duraron cerca de 17 años tratando de arreglar un carro que nunca vimos.

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Mucho, pero mucho porno (ojicuadrado de tanto pr0n)

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No Fapping, al menos mientras leen este post

Pr0n: pornografía, dura y pura. [Disclaimer: Los niños menores no deberían ser como El Nervioso en sus años mozos, por favor, si quiere que su hijo sea un onvre de bien haga lo posible por que no vea porno antes de los 15, es muy fácil evitarlo].

Yo he visto mucho porno en mi vida, en primer lugar por que siempre he tenido la mente inquieta y mucho tiempo de sobra, luego por que hace parte de [NSFW] mi trabajo [NSFW].

Tendría yo unos 11 años (osea, hace 8 años nada mas) cuando empecé a ver porno. Recuerdo muy bien que en un principio no me pareció nada del otro mundo, una vieja montada encima de un man gritando como loca, bah, la naturaleza y sus poco decorosos métodos. Hasta que en colegio me avisaron acerca de lo que había que hacer cuando uno se ponía a ver porno, oh pre-adolescencia, pegajoso y bochornoso tesoro (?). Dejando los obvios placeres onanistas a un lado, ver porno tiene su ciencia, mas allá de matarse a pajasos viendo 5 minutos de una peli casi serie-B en el mítico e infame entre las amas de casa Film Zone, solo para matar el rato de soledad y desparche viendo a unos actores que de hecho no están tirando (y que si lo están haciendo lo hacen muy mal), el arte de la pornografía bien hecha no tiene nada que envidiarle al cine convencional, ese que es para toda la familia y pasan en RCN los Domingos.

El obstáculo principal que impide que al porno se le brinde tan merecido reconocimiento, radica en lo que Pachito califica como moral barata o como le digo yo, ganas de hacerse el marica para caer bien y parecer muy decente frente a las damas. “No yo nunca veo porno, eso solo es para degenerados o gente que no tiene sexode por dios!111!1! una de las mas grandes falacias de la historia, casi como decir que el Futbolista que ve un partido de fútbol deja de ser futbolista o algo así, la verdad es que apesto haciendo analogías. Ni hablar de las feministas de turno que generalizan al calificar a la pornografía como degradante para la mujer entre otras docena de argumentos ( no el todo desacertados) como siempre eso depende de la yerba que ud se fume, es decir, hay de todo para todos, por unas cuantas cosas extremas y de mal gusto que rondan por la web no se puede condenar a todo un genero.

Joder tios! es que hasta la peor de las producciones porno tiene mejor calidad en el guión y manejo de camaras que la mayoría de telenovelas nacionales, y si, me refiero al consabido “Jo jo! hola vengo a traer una pizza, ahora follemos” de toda la vida. Intentaré explicarme partiendo desde mi perspectiva y bastísima e inconmensurable experiencia personal en el campo, dividendo los estilos de porno en 3 etapas claramente identificables por casi todos nosotros, obviamente me salto como 10 pueblos en el proceso puesto que en los 80’s todavía no nacía como para hablar del porno clásico, entre decenas de cosas mas que omito, hablaré de mi generación entonces:

Primera Etapa: El softcore de canal de películas barato

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Busqué en Google “Film Zone pr0n” y  no se por que pero sale Lisa Ann, ilustre MILF.

Casi siempre empieza a los 11-13 años, de la mano (que termino tan inapropiado) de los amigos que algún día los dejaron solos los papis y se pusieron a ver TV hasta tarde en la noche muy felices y BAM! de repente un par de tetas gigantes en la pantalla rebotando de aquí pa’ allá, ellos corren la voz por el colegio y cuando uno se da cuenta tiene a medio salón contando los viernes lo que vieron la noche de Jueves en Emmanuelle o algún show así bien lobo. En mi caso, la culpa es de mi madre, que me puso el TV con cable a tan tierna edad en la habitación. Nuevos padres, tomen nota, si quieren evitar que sus hijos sean como yo en el futuro, saquen el TV de la habitación.

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El clímax máximo de erotismo que se podía esperar de estas películas

Este tipo de porno se caracteriza como decía mas arriba, por que básicamente los actores no hacen nada, algo así como lo que los colombianos llamamos “Blue-Jeaneo” o frotarse como adolescente con su novia sin preservativo a los 14 años. Los actores, se frotan a ritmo de caracol, son por lo general de belleza tipo revista de peluquería de los 80’s, mucho vello púbico y una trama que puede ir desde viajes en el tiempo gasta una ninfómana extraterrestre, muy casual. Uno puede seguir en esta etapa años y años buscando tetas en canales cutres a eso de las 11 PM por el resto de su vida, si no tiene acceso a internet, cuando uno tiene acceso a internet llega la etapa hardcore.


Segunda Etapa: BangBros

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Oh! esa camioneta, cuantos amables recuerdos, cuanta latina desempleada en Miami.

La bauticé etapa BangBros por dos razones en especifico, numero uno: se me dio la gana, numero dos, en mis tiempos eso era lo que estaba de moda. A mi me pusieron interné a los 12 años mas o menos, antes de eso nunca antes había visto algo así, un despertar abrupto [D:]. Casi todos en mi colegio y en mi barrio con acceso a internet se la pasaban metidos en esa web, quien sabe que era lo que tenía, creo que la mayor atracción de la web era la sección del Bangbus, serie que narraba las aventuras de unos hombres con muchos billetes verdes, una camara de video y una camioneta con vidrios oscuros. Por supuesto, lo que engancahaba de todo esto era esa cuota de realismo que se le daba al pr0n, como, recoger  a una chica anónima de todos los días y pagarle para que se acostara con un desconocido en una sucia camioneta, épico.

Image_Russiachan party van.jpg - Encyclopedia Dramatica

La Nave en cuestión, bueno, o su par en la gran Rusia.

Después crecimos (lol, si claro) y nos enteramos de que todo era un montaje, pero yo lo recuerdo con la misma dulzura con la que recuerdo el engaño de Papá Noel y etc. Y así como esta compaña le regaló mucho al porno, también le añadió bastantes detalles y clichés negativos que fueron imitados y repetidos hasta el cansancio, por ejemplo que no importa como se grabe el porno desde que se muestre una penetración con un zoom del demonio, que no maquillen a las actrices y además estas sean feas como pegarle a la mamá, que todo se reduzca a una escena de 10 minutos, que no salgan de la latina con trasero de proporciones astronómicas bañado en aceite, y cosas así, que con el tiempo cansan, y uno empieza a buscar calidad.

Tercera Etapa: Digital Playground

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Ay dió mio! tan muy buenas óme

Digo Digital Playground por que para mi, sacan las cosas mas decentes y refinadas del porno actual. Empezando por su nomina de actrices, la mayoría exclusivas de la compañía: Stoya, Jesse Jane, Katsuni, Teagan Presley, Gabriella Fox, la clásica Tera Patrick y hasta ahí les cuento por que me canso y me pongo malito [BRB... fap fap fap]. La temática de sus producciones también es bastante fresca y divertida, va desde la comedia tonta pero simpática de Jack’s first porn hasta lo plenamente bizarro de ver a Stoya lamiendo “lechita” de un filete crudo en Stoya Scream

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En lo que pensaba tu novio la ultima vez que te acostaste con el (y probablemente todas las veces anteriores y futuras también)

El montaje también es una cosa pasada, se esmeran por grabar las cosas con equipo cinematográfico profesional, el resultado es material que no tiene nada que envidiarla a lo ultimo de Michael Bay o algo con un nivel similar de rimbombancia pero no tan malo. Múltiples planos simultáneos de una misma escena, un guión creíble y coherente, chicas que parecen diosas, todo eso ha llevado a que existan producciones como Icon, una peli porno rodada en camara lenta, ambientada con piezas de música clásica, madre de dios, gracias por eso.

Cuarta Etapa (pro) Two Girls one cup:

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Los he trolleado

En todo caso, si la curiosidad les invade pueden acercarse a su sitio de torrents de confianza, y buscar algo de esta compañía, no se arrepentirán, y recuerden, El porno los hace grandes (literalmente hablando).

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